Porque no todo son libros de imágenes

 

Con motivo del día del libro hemos recopilado algunos libros sobre arquitectura. No es una lista de indispensables, ni de ‘los más vendidos’ , pero sí que creemos que si te interesa el tema (tanto si eres arquitecto como si no), podrían resultante interesantes.

 

ALVAR AALTO 1898-1976. PARAÍSO PARA LA GENTE MODERNA. LOUNA LAHTI. EDITORIAL TASCHEN, 2006

La arquitectura moderna no es utilizar materiales nuevos e inmaduros sino principalmente perfeccionar los materiales dándoles un sentido humano

Para una de nuestras colaboradoras, cuando le preguntas sobre libros de arquitectura, simplemente responde ‘’cualquiera de Aalto’’. Considerado uno de los grandes maestros del Movimiento Moderno, sabe aunar como nadie la modernidad, con lo tradicional y una racionalidad constructiva envidiable. Sobre su persona y su obra existen múltiples publicaciones, pero esta de Taschen nos parece un buen punto de partida. Con una edición bastante cuidada, la seria Básicos del Arte incluyen breves introducciones sobre la vida y obra de los arquitectos, sus obras más importantes, así como la historia detrás de los clientes y los encargos, así como su ubicación en un mapa.  Ya sabemos que dijimos que no todo son libros de imágenes, pero toda esta información está acompañada  por fotografías, bocetos y planos de las obras.

Con menos de 100 páginas, son un perfecto punto de partida para familiarizarte con la obra de los grandes de la modernidad.

¿QUIÉN TEME A LA BAUHAUS FEROZ?. TOM WOLFE. EDITORIAL ANAGRAMA, 1981

Había habido una gran expansión constructora en los años 60; prácticamente todos los centros urbanos importantes de la Costa Este se habían reedificado en poco tiempo. Habían aparecido muchas constructoras nuevas y muchas de las antiguas habían rebasado el centenar de empleados. La expansión había llegado a su techo natural en el momento mismo en que había empezado el declive financiero. De la noche a la mañana, al parecer, el treinta o el cuarenta por ciento de la totalidad de los arquitectos se quedaron sin trabajo. Compañías de doscientos empleados redujeron su plantilla a una docena. Los socios más antiguos contestaban el teléfono. Los delineantes eran ascendidos a vicepresidentes. De este modo, en vez de percibir un salario, compartían unos beneficios que ya no existían. Entonces vino el éxodo. La mitad de los arquitectos americanos, al parecer, trabajaban, cuando trabajaban, para el Sha de Persia. El cuarenta por cierto, se decía, trabajaba para el rey Saud el Bueno. El resto se quedó en casa para pelear por la fama en el seno de la competencia intelectual de las academias.

En la actualidad, todo el mundo contempla los últimos cincuenta años de la arquitectura con nuevos ojos. En este libro, Tom Wolfe, el genial maestro del «nuevo periodismo» y autor de la extraordinaria novela La hoguera de las vanidades, nos ofrece su propia e irreverente revisión del tema, a partir del fin de la Primera Guerra Mundial y la aspiración del Bauhaus y sus «jóvenes turcos» de la arquitectura, agrupados en torno a Walter Gropius y su famosa consigna: «empezar de cero». Tan crucial como «empezar de cero» era «no ser burgués», acabar con la arquitectura «burguesa». Marxistas, sueñan con barrer los escombros de la vieja Europa, decadente, barroca y neoclásica, para edificar un mundo riguroso y abstracto, celebrando las bodas del Arte y de la Tecnología. Expulsados de Alemania por el nazismo, se refugian en los Estados Unidos, donde se produce un curioso milagro: la clase dirigente se postra ante los recién llegados y les entrega las llaves del reino. Así, en la Babilonia del capitalismo, se produce la extraordinaria paradoja de una atemorizada obediencia a los cánones de una arquitectura desnuda, fría, impersonal y abstracta, que prohíben toda manifestación de exuberancia, de lujo y hasta de optimismo, como si ello se tratara de la culminación del mal gusto. Como se pregunta Tom Wolfe: «¿Existe otro lugar en el mundo donde tanta gente rica y poderosa haya costeado y soportado tanta arquitectura que tanto detesta como el que abarcan nuestras benditas fronteras?».

Tan actual que en ocasiones da miedo la capacidad el ser humano para tropezar dos (o tres, o cuatro) veces con la misma piedra

 

A continuación vienen un par de libros que profundizan más que en la arquitectura en si misma, reflexionan sobre la sociedad y como ambas se condicionan mutuamente

LA ECONOMÍA DE LAS GRANDES CIUDADES. JANE JACOBS. EDICIONES PENINSULA,  1975

Jane Jacobs (1916-2006) era una pensadora brillante y una revolucionaria en la disciplina de la planificación urbana. Sus teorías fueron claves para entender la gestión urbanística de ciudades como Nueva York y otros grandes núcleos urbanos en Norteamérica.

Su magia estuvo en transformar la visión tecnócrata que tenían los planificadores urbanísticos de la época, para que se fijaran más en las cuestiones humanas de las ciudades y en sus comunidades. Y de esta manera se opuso frontalmente a la expansión descontrolada de las urbes, a la construcción de grandes autovías que tejieran los núcleos urbanos, a los coches como símbolo del progreso, a la separación de los barrios o a la idea de que las calles vacías eran una garantía de seguridad.

En su particular visión de la ciudad, Jacobs intentó cambiar las reglas que dominaban en su tiempo y trató de imponer nuevos principios, para hacer de las calles y de los barrios lugares vibrantes para vivir y trabajar, llenos de gente, con comercio, a la vez que se preservaba su naturaleza distintiva, atendiendo a sus raíces históricas. Y en esta nueva realidad que proponía, la iniciativa de la autoridad local jugaba un papel primordial frente a una burocracia centralizada.

 EL VIAJE IMPOSIBLE. EL TURISMO Y SUS IMAGENES. MARC AUGÉ. EDITORIAL GEDISA,  1998

El paso de la modernidad a lo que llamaré la sobremodernidad. El paso de los lugares a lo que llamaré los no-lugares. El paso de lo real a lo virtual.

Nacido en Poitiers (Francia) en 1935, antropólogo de la vida cotidiana y de la sociedad que se inclina a la globalización. Analiza la naturaleza de las relaciones humanas en los nuevos escenarios espacio-temporales, donde describe y define los “no lugares”, esto es, los ámbitos impersonales de la “sobremodernidad” (centros comerciales, parques temáticos, cadenas de hoteles, aeropuertos, etc.), cuya fisonomía se repite en múltiples ocasiones a través del planeta…

Este estudio antropológico del turismo contemporáneo muestra que ya no se buscan realidades nuevas, sino escenarios codificados por distintas formas de ficción.

Analizando las actitudes de los visitantes de algunas playas, paisajes, monumentos o plazas emblemáticos del turismo, Marc Augé muestra no sólo que la mayoría de los lugares míticos y románticos nos hacen vibrar porque fueron escenarios de grandes novelas o películas. También en esos lugares mismos se hace lo posible para revestirlos con los símbolos e insignias buscadas por los turistas. De esta manera se redobla la ficción desde el observador y lo observado, de modo que la realidad está en peligro de quedar del todo inaccesible.

 

Y para terminar, un poco de poesía:

TALLER DE ARQUITECTURA. GOYTISOLO. EDITORIAL EL BARDO,  1976

Poemas pretendidamente autobiográficos en su mayoría, no exentos de referencias sociales y/o políticas. Y es que en líneas generales, los poemas de Goytisolo hablan de él, de su entorno, de política, hay también homenajes a otros poetas como a Bécquer, Machado…Siempre con un lenguaje sencillo, directo, alejado de academicismos.

Los poemas aquí  reunidos se refieren, de un modo más o menos directo, a temas relacionados con la arquitectura y el urbanismo.

Se trata de poemas relacionados con edificios, calles, barrios y sus gentes, y también otras composiciones que aluden concretamente a cuestiones espaciales, arquitectónicas o urbanísticas, a su problemática y a sus alternativas.

Todo ello es fruto cuando Goytisolo  comenzó a charlar y discutir con Ricardo Bofill (padre) en diversos cafés y otros lugares de Barcelona. A Bofill le preocupaba ya entonces el papel del arquitecto y del artista en la sociedad actual y en la futura. Estaba en desacuerdo total con la condición obtusa de su profesión, y afirmaba que solamente un trabajo imaginativo e interdisciplinario tenía posibilidades de conseguir una arquitectura vinculada a las necesidades materiales y culturales de los hombres de nuestro tiempo.

El resultado de estas conversaciones fue el interés de Goytisolo por sus argumentos, sobre todo los que se referían a su convicción de que trabajando en grupo y sumando distintas visuales, era posible proyectar y realizar edificios y barrios innovadores y más bellos, e incluso llegar a cambiar el aspecto de una ciudad o planificar y modificar la configuración física de todo un territorio.

 

 

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